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¿Qué gana tu empresa con una planificación financiera para el 2019?

Escrito por Rindegastos | 27-12-2018 16:13:00
Tener noción sobre los números con los que cierra tu negocio este año y proyectar las metas y recursos con que dispondrá el próximo periodo son parte de este plan que te permitirán tomar decisiones más inteligentes para tu negocio.

A pocos días de que comience el 2019, es indispensable que toda empresa haya definido -o, si aún no lo ha hecho, decida definir- una estrategia a mediano y largo plazo en términos de planificación contable y financiera  para su negocio.

Este plan no solo le permitirá a la empresa establecer un punto de partida respecto a los recursos con los que efectivamente cuenta y las metas financieras que se plantea para un periodo de 3 a 5 años, sino que además es indispensable para tomar mejores decisiones en relación a las inversiones que proyecte realizar en este lapso de tiempo.

A continuación, respondemos algunas de las principales preguntas que te debes hacer al momento de proyectar una planificación financiera para este 2019.


¿En qué consiste una planificación financiera a mediano y largo plazo?

La planificación financiera se establece como parte de la planificación estratégica general de la empresa para los próximos años. Y, en ésta, se cuantifican en términos financieros los principales proyectos que la empresa buscará incursionar a futuro.

El objetivo, por tanto, es contar con una herramienta que permita analizar la viabilidad financiera y económica de los proyectos empresariales. Para esto, la planificación financiera debe considerar:

  • El punto de partida financiero con el cual la empresa comienzo el nuevo año. Evalúa los datos históricos de la contabilidad y otros, como las cifras de ventas del periodo anterior o los costos de producción. De esta forma, se tiene una mirada anticipada respecto a las posibilidades de inversión y financiamiento de la empresa.

  • Los costos de inversión que tendrá cada proyecto

  • Las necesidades de financiamiento de cada inversión

Ideal poder proyectar este flujo de costos, gastos y retornos de forma mensual, para conocer cómo son las variaciones según momentos del año y observar patrones que ayuden a fortalecer el plan financiero.


¿Cómo realizar una planificación financiera a largo plazo?


Paso 1. Observar la realidad financiera actual de la empresa y el punto concreto al cual quiere llegar

 

Es decir, hay que revisar los estados financieros pasados y proyectar los futuros de acuerdo a los proyectos que se quiere incursionar. Aquí es imprescindible definir las utilidades que se espera tener en el futuro. Da una mirada a:

  • Estados financieros respecto las a pérdidas y ganancias del negocio en el periodo anterior

  • Fuentes de ingresos clave del negocio, tanto las ventas de productos/servicios como otros ingresos

  • Los costos de operación

  • Activos e inversiones con los que cuenta el negocio


Paso 2. Determinar los fondos que se necesitan, en función al capital de la empresa, que para consolidarse a mediano o largo plazo.


Es decir, definir el capital que se va a requerir a futuro, detallando las posibles fuentes de financiamiento para cada uno de los proyectos.


Paso 3. Establecer un sistema de control y verificación para llevar cuenta de los recursos con los que cuenta la empresa y su correcta utilización.

Es decir, definir el rumbo financiero que tendrán los recursos de la empresa, adelantando posibles soluciones a imprevistos que puedan presentarse.

Llevar control de los gastos del negocio es clave en esta etapa y para esto la tecnología puede ser un aliado fundamental. La recomendación es informarse sobre los distintos software y plataformas de control de gastos que existen, como nuestra aplicación móvil Rindegastos.

Con toda esta información, estás listo para proyectar un plan financiero y estudiar las posibilidades del proyecto en tres escenarios: realista, optimista y pesimista.



¿Cuáles son las ventajas de realizar una planificación financiera a largo plazo?

  • Facilita la gestión de recursos de la empresa

  • Hace que la gestión de la empresa sea más confiable, tanto para trabajadores como para clientes y proveedores externos

  • Permite enfrentar de mejor forma riesgos e imprevistos

  • Promueve una revisión de los procesos de negocio, para identificar mejoras en la gestión

  • Permite establecer con mayor claridad metas y departamentos responsables de las acciones